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Mar
01

MACRODATOS, LA NUEVA REVOLUCIÓN VERDE

Autor // UAGA-COAG - Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón

Jose Luís Miguel. Director Técnico de  la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

La agricultura basada en macrodatos ha llegado para cambiar la producción agropecuaria, así como el funcionamiento del conjunto de la cadena agroalimentaria.  Este cambio agro-tecnológico es la nueva revolución verde.  Todo ello se inscribe en las oportunidades de mejora  que ofrecen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) al conjunto de la cadena agroalimentaria, desde el productor al consumidor, en un proceso imparable de digitalización de la agricultura y el sector agroalimentario.

La agricultura basada en macrodatos consiste, fundamentalmente, en la creación de un nuevo ecosistema de trabajo que nos va a permitir recolectar, almacenar y procesar grandes volúmenes de datos, de diferentes orígenes y a partir de aquí, desarrollar aplicaciones capaces de responder en tiempo real a nuestros requerimientos.  Estas aplicaciones son el instrumento del ecosistema de macrodatos para explotar información valiosa y permiten a los agricultores monitorizar y optimizar los cultivos, evolucionando desde la agricultura intuitiva a la agricultura científica, con importantes ganancias anuales en eficiencia y productividad.

Asimismo, el conjunto de la cadena agroalimentaria, en el marco de este nuevo ecosistema, se beneficiará de incontables innovaciones capaces de aportar valor en los diferentes procesos de transformación, comercialización, distribución y consumo de los productos agroalimentarios.  Para desarrollar una agricultura productiva basada en macrodatos es imprescindible la cooperación entre los agricultores, las empresas de insumos y de maquinaria, los técnicos agrónomos, los científicos, las Universidades y Centros de I+D+i, las empresas TIC y Big Data y la industria agroalimentaria.  Adicionalmente, para construir el nuevo ecosistema de trabajo que soporte esta agricultura inteligente o de precisión, es necesaria la colaboración del conjunto de operadores de la cadena agroalimentaria, los órganos de regulación y los agentes económicos y sociales implicados.

¿Qué arquitectura debe tener el nuevo ecosistema de trabajo basado en macrodatos?

Estas tecnologías van a rediseñar el sector agrario en un futuro próximo, con modelos disruptivos de negocio agroalimentario, induciendo profundos cambios estructurales y económicos, generando nuevas oportunidades para nuestros agricultores y ganaderos, pero también un riesgo de que las pequeñas y medianas explotaciones agrarias queden rezagadas.  Por este motivo, resulta prioritario que estas pequeñas y medianas explotaciones, que conforman el Modelo Europeo de Agricultura, no se queden al margen de esta revolución agro-tecnológica, y puedan evolucionar manteniendo su calidad y diversidad y aportando a la sociedad alimentos sanos y sabrosos, así como una serie de “bienes públicos” no remunerados: medioambientales, territoriales, culturales, gastronómicos, patrimoniales, paisajísticos, etc.  Así, la arquitectura del nuevo ecosistema de macrodatos agrarios debe ser inclusiva y permitir que todas las explotaciones puedan beneficiarse en igualdad de oportunidades.  Finalmente, para integrar con éxito a las pequeñas y medianas explotaciones en este nuevo ecosistema, el asesoramiento técnico y agronómico resulta imprescindible, por lo que se desarrollarán sistemas de asesoramiento técnico mucho más ambiciosos.

Este nuevo ecosistema implica colaboración e interoperabilidad (intercambio y análisis conjunto de datos) en el seno de la cadena agroalimentaria, generando un nuevo modelo de negocio agroalimentario en el que el aprovechamiento conjunto de información y datos aporta valor al producto final y posibilita un proceso de innovación continuo.  En consecuencia, las relaciones entre los agentes de la cadena alimentaria tendrán que ser necesariamente mucho más profundas y complejas.  Paralelamente, las pequeñas y medianas explotaciones europeas necesitan colaborar entre ellas en la fase de producción y agregar sus datos para desarrollar aplicaciones basadas en macrodatos agronómicos, combinando el conocimiento generado a lo largo de los años por diferentes agricultores y ganaderos, identificando las mejores prácticas y estableciendo prescripciones detalladas en tiempo real.

Por todo lo anterior, la arquitectura y características del ecosistema de macrodatos a desarrollar resultan absolutamente determinantes para el futuro de las pequeñas y medianas explotaciones agrarias en Europa.  Idealmente, el ecosistema de macrodatos debería ser abierto, compatible, estandarizado, accesible, seguro, asequible, en continua evolución (innovación) y sujeto a una regulación que evite posiciones de dominio y discriminación.

El papel de los agricultores y ganaderos

El desarrollo de plataformas de macrodatos en EEUU, en manos de multinacionales, ha evidenciado riesgos para los agricultores en relación al uso de los macrodatos generados en sus explotaciones, que pueden ser utilizados sin respetar sus derechos y de forma opuesta a sus intereses.  Están apareciendo modelos disruptivos de negocio en la agricultura, lejos del control de agricultores y ganaderos, con la intención de acaparar el valor derivado de la posesión y el uso de toda esta ingente información.  En este escenario, los agricultores norteamericanos están demandando mayor transparencia y control sobre las plataformas de macrodatos.

Creemos que es imprescindible que los agricultores participen directamente en los ecosistemas y las plataformas de macrodatos, ya sea como co-propietarios o bien, a través de Órganos de Control y Supervisión.  La creación de Órganos de Control y Supervisión con participación de los agricultores y otros actores del ecosistema de macrodatos es una necesidad ineludible dado los profundos cambios que conlleva su aplicación al sector agroalimentario y su dinámica evolución.  A partir de estos Órganos de Control y Supervisión emanarían Mesas de Seguimiento, Colaboración y Negociación, para impulsar y diseñar la aplicación de estas tecnologías.  Aspectos técnicos como la estandarización, legales como la propiedad, uso, distribución y explotación de los datos, contractuales, económicos y comerciales, deberían ser abordados en este marco.

Esto debe ser así porque los riesgos, preguntas e incertidumbres son abrumadores: ¿Quién es el propietario de mis datos?  ¿Quién tiene acceso a mis datos?  ¿Tiene el Gobierno acceso a mi información y en qué condiciones?  ¿Cómo utilizan las compañías mis datos y que beneficio obtienen?  ¿Qué beneficio obtengo de los datos que genero?  ¿Bajo qué reglas se agregan los datos de los agricultores y se comparten con otros eslabones de la cadena alimentaria? ¿Qué regulación existe y cual es necesario elaborar?  ¿Cómo se utilizan los datos para la investigación y la innovación?  ¿Cómo asegurar que las pequeñas y medianas explotaciones participen?  ¿Qué riesgo existe de que una o varias compañías controlen y monopolicen estos sistemas?  ¿Cómo participar en la creación de los nuevos modelos de negocio para que sean justos?  ¿Qué garantías existen respecto al almacenamiento y la seguridad de los datos?  ¿Qué formación necesitan los agricultores y ganaderos para adaptarse a este nuevo entorno?

Aunque a nosotros nos interesa el impacto de estas tecnologías en la agricultura y el sector agroalimentario, el debate abierto afecta al conjunto de la sociedad, a nuestra forma de vivir, a nuestra libertad y también, en última instancia, a lo que significa ser humano.  No deberíamos permitir que como sociedad se nos hurtara este debate, mientras avanza la aplicación de todas estas tecnologías disruptivas (inteligencia artificial, macrodatos, Internet de las Cosas, robótica, implantes, etc.) interconectadas entre sí, creando un nuevo medioambiente en el que se desarrollará la vida humana en el futuro.  Al final es el sentido de la vida, nuestra vida.

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